Septiembre, 2008

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HASTA LUEGO

Sabado, Septiembre 6th, 2008

 

 

Me subo en el avión a las seis a.m. del día siguiente al accidente. Mi destino, Londres. El pasajero de la 8D me pregunta con cara preocupada: “Señorita, y usted no tiene miedo después de lo que ha pasado..?”. Respondo tajante: “No, señor, y usted tampoco debería tenerlo”.
No habiendo pasado ni 24 horas, su reacción me parece lógica, pero resulta que ya ha pasado una semana, y reacciones así se suceden día tras día..y es cuando reparo en todo lo publicado desde el 20 de agosto, y no salgo de mi asombro ante las declaraciones de unos y de otros, personas cuyo “fino olfato aeronáutico” adquirido tras la mesa de un despacho especulan sobre causas, motivos, mantenimiento deficiente de aviones, pilotos que vuelan a sabiendas de fallos técnicos de suma gravedad….y me parece tan injusto..injusto para las víctimas y sus familiares, injusto para las compañías aéreas, injusto para los pilotos en general y para Antonio y Javier en particular.
 
Llevo 13 años de mi vida dedicándome a lo que me apasiona. Cuando decidí hacerme azafata, consideré que era y es una profesión que te permite relacionarte con multitud de culturas diferentes, conocer el mundo entero, que te exige un nivel de adaptabilidad mucho mayor que cualquier otra profesión, que te crea un desarraigo de los tuyos tal, que las tripulaciones con las que vuelas pasan a convertirse en parte de tu familia, y que la mezcla de todo esto, te convierte en una persona más humana, más empática, más tolerante, y en definitiva, más feliz.
 
Lo que nunca pensé, es que en algún momento iba a sentir miedo o desconfianza ante las decisiones que se toman en cabina, y es por eso, que a día de hoy, sigo subiendo las escalerillas del avión tan tranquila. Es injusto que a los pasajeros se les prive de este privilegio haciéndoles pensar que los aviones salen teníendose que quedar, o que los pilotos campan a sus anchas por cabina decidiendo a la ligera, porque no es así. En el avión está todo escrito en un manual enorme, una especie de Libro Gordo de Petete que indica el procedimiento a seguir según el fallo que se produzca. Y si el libro dice que el avión no está para salir, el avión no sale, y si el libro dice que sí y el personal de mantenimiento lo corrobora, el avión vuela. Así de simple.
Por qué se cayó el avión de Spanair? Pues eso, ninguno de los que sientan cátedra al hablar en televisión estos días ni escribe en prensa lo sabe. Se sabrá dentro de un tiempo largo cuando se estudien todos los factores, y especular antes de tiempo, pues es que es una imprudencia, mire usted.
 
Lo que sí habría que recordar son los millones de pasajeros que ha transportado Spanair en su larga trayectoria profesional y han llegado felimente a su destino.
Ninguna compañía aérea escatima euros en el mantenimiento de sus aviones, ni Iberia, ni Spanair, ni Air Comet, ni Air Europa ni ninguna. Puede que sí se haga en aquello que daña más la imagen inmediata y se le queda más en la retina a un pasajero, como es el catering o que el sistema de entretenimiento no funcione..cosas, que en definitiva hacen que los aviones parezcan más viejos y a la postre, peor cuidados, pero que nada tiene que ver con el mantenimiento real del avión.
 
Es por todo esto, que aún entendiendo que el comprensible y justificado dolor de las víctimas solo se ve mitigado en la ansiedad de buscar un culpable inmediato, es mi obligación como compañera, recordar que Antonio García Luna y Javier Mulet también se despidieron de sus familias con un hasta luego…

Helena Kallmeyer. Jefa de cabina Air Comet.